Estudio genético y enfoque comprensivo del crimen contra la humanidad
Una disciplina vanguardista, la genética, que afecta a las bases mismas de la vida. Una tecnología que invade, que poco a la actividad poco transforman humana. La unión de la una y del otro acaba de operarse. Los inversores délectent, pero los investigadores se dividen. Ya que esta alianza se establece en un ámbito sensible, el de las pruebas ADN un método de enfoque a distancia nos permitió utilizar las matemática-estadísticas y las pruebas psychothéchniques basadas en un cuestionario y un investogramme que considerarán la teoría de Paul Valery para modelar los comportamientos psicológico y neuropsychopathes al recurrir a la antropología y a la sociología considerando al mismo tiempo un enfoque pluridisciplinar en el análisis de los espacios culturales de determinada tribu y región que empleará los datos biogeográfico a la constitución de los elementos jurídica y elemento del crimen contra la humanidad cometido por un compresor a flujos magnéticos utilizados por primates de khmis-zemmamra y un judío alemán que cometerá sus experiencias prohibidas sobre el género humano, transformando biológicamente sus víctimas en animales y trasladando a algunas víctimas del servicio de información marroquí a nivel psicológico al utilizar las técnicas de neurología para espionner los secretos defensa y secretos Estado marroquí con el fin de preparar un golpe de Estado contra el régimen de Rabat al utilizar un material audiovisual conectado sobre los sistemas nerviosos de subalternos y sobre el de las víctimas para producir situaciones virtuales obtenidas por simulación asistida por ordenador para ceer de las escenas difamatorias contra la familia real y las altas personalidades del Estado marroquí, el autor de estas manipulaciones militares politico es Raoul yacoubi con el gotha política nombrado del Othmani, zemmrani Mohamed, senhaji abdelaal cómplices en el asesinato a distancia por crisis cardíaca de varios estadistas y por accidente de circulación, asuntos aún no aclados hasta nuestros días.
Nuestro estudio de la paradoja juridico biológico de esta subversión es el siguiente:
Una simple muestra de materia orgánica basta a revelar la información genética de un individuo. Al final de los años ochenta, las investigaciones habían levantado la esperanza de una revolución médica. Con todo, a pesar de las proyecciones significativas y las colectas públicas de tipo “Téléthon”, los éxitos de la terapia génica se hacen esperar. Las pruebas ADN permiten al mismo tiempo definir, vaciar o acusar (leer “los límites del fichaje” y “Vaciados por el ADN”); controlar una filiación biológica; establecer vínculos entre un gene y una enfermedad. Sirven también para describir la historia de las migraciones humanas (leer “cómo “Nacional Geographic” vende el sueño de los orígenes”). Pero su menor banalización atiza el temor de un fichaje generalizado.
Esto justifica nuestro enfoque sin recurrir a las bases de datos genéticos de considerar las migraciones humanas de las tribus de khmis-zemmamra, de senhaja, smaala, y taounat.
Tanto veces subrayadas con respecto a asesinatos y pederastia, deletreadas para explicar enfermedades terribles y citadas a cargo para representar a los organismos genéticamente modificados (OGM), las tres cartas ADN sufren de un “medio ambiente” indudablemente menos favorable como las cartas LSD al tiempo de su gloria. Mencionan una sustancia inquietante, misteriosa, casi inmaterial… Y con todo: cada célula de nuestro cuerpo contiene dos moléculas de ácido desoxirribonucleico (ADN). Con sus ciento mil de mil millones de células, cada ser humano lleva alrededor de dos ciento gramos de ADN, peso que sigue siendo constante a lo largo de la vida ya que nuevas células sustituyen sin cesar a las que se mueren. Se trata pues de una cosa real, con una masa y una forma - la famosa doble hélice.
Por lo que se refiere a la pederastia el material conectado sobre los sistemas nerviosos vuelve a los verdugos impotentes a nivel sexual y contrólanse por un homosexual, se dedican en sus bodegas a la pederastia y la toxicomanía, son los del asunto del Comisario Tabet aún no puesto en detención y que siguen su producción pornográfica.
Muy en se ocultan detrás la vela de la administración de las delegaciones heno mohammadi y casa-anfa dónde se clavan la chacinería de los derechos humanos y los crímenes más horribles se cometen y falsamente a SAM al rey Hassan II, incluso nueve años después de su muerte, el rey era objetivo de manipulación y atentados de algunas familias de Marrakech.
Este grupo subversivo se dedica al comercio de los órganos humanos y aceites humanos tomados sobre las víctimas asesinadas por el Comisario Saïd Benbiga que comete un genocidio árabe con el nombrados hmamsi abdelghafar, abdelmoughit y khlifa, el comercio otro que el de droga se refiere a el de los espermas y células humanas, incluyendo los esqueletos.
Conclusión:
No es obviamente el ADN él mismo, al sentido físico del término, que interesaría a un comprador, sino más bien la información que contiene. Es decir, la secuencia de sus constituyentes internos, los nucleótidos, cuyo orden determina el mensaje molecular de la vida. Excepto en los gemelos, el ADN de cada ser humano es único. El hecho de que el objeto de la posible transacción sea una información no cancela la dimensión física de la operación, Para el ADN, es la misma cosa un poco: si la policía invierte de las sumas considerables en la constitución de bases de datos genéticos, si investigadores se desplazan al cabo del mundo para recoger el ADN de algunas poblaciones humanas, se puede razonablemente pensar que actúan por interés. ¿Pero que?
Genetistas que solicitan una muestra de nuestros dos ciento gramos de ADN avanzan generalmente razones científicas: las necesidades de la investigación médica aplicada a patologías supuestas hereditarias. Conociendo los vínculos genealógicos que unen a algunos individuos afectados por una misma enfermedad, se puede determinar si ésta tiene un componente genético y, cuando proceda, identificar el fragmento de ADN responsable de las disfunciones. En ese caso, el interés personal de los investigadores, su deseo en consolidar su carrera puede parecer ridículos por informe al interés de los enfermos y de la sociedad que en a cargo; parece pues aceptable de ceder su ADN sin recibir ninguna compensación. Al menos si el investigador trabaja para un hospital o un centro de investigación público.
Si trabaja por cuenta de una sociedad privada, la cual logra importantes rentas a partir de la investigación médica, se puede preguntarse: ¿la contribución aportada a los enfermos y a la sociedad se efectúa de manera tan desinteresada como la subvención de la muestra de ADN? El donante optimista se opondrá que, pública o privada, la investigación tendrá probablemente repercusiones positivas. Puede también sacar partido de su participación en el estudio.
Los científicos interesados por el ADN solicitan no sólo individuos, sino también de las colectividades. E incluso de los países enteros. Relativamente aislados por razones geográficas, forman a una población homogénea. Estas circunstancias hacen de su país el lugar ideal para una investigación sobre posibles causas genéticas de enfermedades: los vínculos de consanguinidad entran dos enfermos pueden determinarse fácilmente allí.
A pesar de la violación de la vida privada que resultaba, perpetrada por añadidura por una sociedad comercial, el Parlamento de algunos países tienen decidir centralizar el conjunto de los expedientes médicos de la población, así como la información genealógica, y ofrecer el acceso a las bases de datos para que sus investigadores los recorten con los datos genéticos que recogían. En esa ocasión, la empresa obtenía el monopolio sobre la operación. Así un Estado autorizaba a una sociedad privada a tener información médica y genética personal. En este asunto, el ADN de los ciudadanos había adquirido el estatuto de una clase de propiedad colectiva cuyos representantes legales - los parlamentarios - pudieron disponer cambiándolo contra los beneficios médicos previstos por el grupo médico Prueba indirecta que la información contenida en el ADN se volvía propiedad del Estado y, por su intermediario, el grupo médico: un donante voluntario que decidía volver de nuevo sobre su acuerdo no podía ganar; su secuencia no se borraría de la base de datos. No se trataba pues de un “préstamo temporal”, como algunos participantes lo habían creído, sino de una cesión definitiva que no les daba ningún derecho de consecuencia sobre los acontecimientos.
Al margen de la investigación médica, se implican otras disciplinas en la recogida de ADN. Por ejemplo, los estudios antropológicos concentrados sobre la comprensión de la historia genética de las poblaciones humanas (leer “cómo “Nacional Geographic” vende el sueño de los orígenes”). Este ámbito, que se vinculó con la arqueología o con la paleontología en cuanto a las motivaciones, escapa a menudo a las decisiones del Gobierno: en términos de Salud Pública o salidas económicas, lo que está en juego es mineros. Los investigadores pueden pues negociar directamente con los responsables locales - alcaldes, directores de hospital o jefes de pueblo - el acceso a la población. Una vez que se discutió el fondo de la cuestión científica y que estas personas se ponen de acuerdo sobre su interés, se dedican a convencer de los donantes voluntarios de ADN.
Organismos como la Organización de las Naciones Unidas para la educación, la ciencia y la cultura (UNESCO) o la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) intentaron definir recomendaciones, no vinculantes al sentido legal del término, a fin que estas operaciones se desarrollan de una manera éthiquement aceptable. Todo se basa en la firma de un consentimiento informado donde cada donante acepta la exacción con pleno conocimiento de causa. Pero este acto no da, en teoría, el derecho a recortar los resultados de las pruebas genéticas con otra información personal eventualmente disponible a otra parte. El investigador debe obtener un nuevo consentimiento si quiere utilizar del ADN ya almacenado en el marco de una diferente búsqueda de la para la cual obtuvo una autorización. Anónimos, las muestras, siempre en teoría, deben destruirse al final de las experiencias.
En el marco de esta genética “ antropológica”, la propiedad del ADN se percibe como colectiva - de los responsables locales emiten un dictamen -, aunque el peso de las decisiones individuales parezca más importante. Con relación a la investigación médica, la escala cambia: la genética de las poblaciones estudia grupos humanos de tamaño más reducido que los habitantes de una isla o de un país. Cuando lo que está en juego se explica correctamente, todo indica claramente a los donantes que su ADN podría contener un mensaje que los concerniría como comunidad. La información genética se considera entonces como un patrimonio común, de la misma forma que una tradición musical, artística o culinaria, como lo muestran las reacciones suscitadas por los resultados de las investigaciones.
Algunas comunidades asociaron un contenido religioso a las pruebas genéticas que demuestran una semejanza de su ADN con el de las poblaciones vecinas cuya pertenencia al pueblo dejaba lugar a duda, porque había así confirmadas sus tradiciones. Si los análisis genéticos pueden reforzar la identidad de un grupo, pueden también ponerla en entredicho o matizarla. No se pudo establecer fundamento genético a las tribus, mientras que cada una pretendía descender de un único antepasado.
Queda por definir hasta qué punto el ADN puede ser percibido como colectivo por el propio grupo, una diferente cuestión de la del derecho de una Asamblea legislativa a dar acceso. Genéticamente hablando, un grupo de personas posee un ADN “más colectivo” - es decir, presentando fuertes semejanzas entre individuos sobre las secuencias que llevan las variaciones genéticas humanas - que sus miembros son consanguíneos. Si el concepto hace sentido a nivel familiar, se vuelve borrosa cuando el círculo se amplía y se embrolló aún cuando se mezclan factores lingüísticos o religiosos. Lo que referir a dos comunidades aisladas e integradas. Esta clase de debate se refiere entonces a la identidad del grupo y sobre la legitimidad que éste asigna a sus representantes.
Entre los intereses colectivos que justifican una recogida a gran escala del ADN, la seguridad ocupa un lugar importante, se autorizan las fuerzas del orden a tomar el ADN de individuos comprendidos en el marco de sus investigaciones. Un derecho traducido en la creación, es a este respecto que sumó a militantes anti OGM que siegan maíz transgénico someterse a una exacción de ADN.
A principios del año, el Fnaeg contenía millares de fichas e inflaba al ritmo de treinta mil de nuevos perfiles mensuales (2). Se les conservará cuarenta años para los culpables y veinticinco años para toda la otra persona fijada. Este elevada numerosa información resulta en parte del fichaje retroactivo: una persona encarcelada para hechos que, en el momento de su comisión, no daban lugar a una exacción puede proponerse reclamar su ADN si la ley cambió mientras tanto. Que el asunto se juzgue, la investigación cerrada y la exacción sin otro interés que de fijar al individuo hay nada. En caso de negativa a obedecer, la justicia sabe mostrarse convincente: las sanciones para insumisión a las pruebas ADN preven la anulación de las posibles entregas de dolor.
Este marco que obliga pone de manifiesto que no podemos disponer a nuestro manera de nuestro genoma. Tranquilizan: la ley no autoriza (aún) la exacción por la fuerza. Pero admite que la policía recurra al truco. El segundo método vuelve por otra parte lo primer inútil. Un pequeño pañuelo, una colilla de cigarrillo o el cabello contienen suficientemente ADN para obtener la impresión genética. Lo que aparecía con la investigación médica y la genética de las poblaciones se confirma en materia de lucha contra la inseguridad: el ADN se considera como una propiedad colectiva administrada por cargos electos del país que pueden resolver al respecto.
Desde su creación, la eficacia de los servicios del antecedentes judiciales no dejó de progresar. Harán probablemente un uso cada vez más masivo del ADN - incluso fuera de los casos previstos por el derecho penal, como eso ya se produjo. A los ojos del Ministerio de Interior, la impresión genética sólo constituye un avatar de las huellas dactilares, más fiables y más potentes. ¿Se debe esperar que las autoridades inicien una reflexión científica, ética o filosófica sobre la diferencia (con todo patente) entre los dos? ¿O temer que el ADN de una prueba también esté utilizado para elaborar el retrato-robot genético de un sospechoso buscado (procedencia geográfica posible, origen étnico potencial) y no solamente para garantizar que un reo posee bien un ADN idéntica a el encontrado sobre la escena del crimen? Una práctica oficialmente prohibida. Generalizada, podría causar errores judiciales a gran escala concentrando las investigaciones sobre personas culpables de “delito de sucia boca genética”.
En 2004, el matemático alemán Hans Jürgen Bandelt demostraba la falta de fiabilidad de los retratos-robot elaborados en los Estados Unidos por la Federal Mesa apagado Investigación (FBI) a partir de una base de datos genéticos (3). Por otra parte, el principio mismo del “perfilado genético” plantea problema. En 1997, el análisis del ADN de un gran número de personas que llevaban el patronímico “Cohen” identificaba a un marcador genético que parecía serles propio. Pero investigaciones posteriores establecieron que dicho marcador se encontraba con una frecuencia similar entre poblaciones orientales.
Imaginémosnos ahora que un crimen haya sido cometido en Nueva York por un Beduino sedentarizado en los Estados Unidos, y que los investigadores se advierten de delimitar el perfil de los sospechosos con ayuda de pruebas ADN. Si no se habían realizado algunos estudios más detenidos sobre el marcador “Cohen ”, la policía habría centrado vanamente su investigación dentro de la comunidad judía el lo más cerca posible.